| Julio 4, 1976 El domingo 4 de julio de 1976, Rolando
Savino llego a la iglesia de San Patricio para tocar el organo en la misa de las 8:00
horas. El habitual grupo de madrugadores se habia congregado fuera de la parroquia.
Celia Harper, la dama que usualmente ayudaba a los sacerdotes a prepararse para la
ceremonia, le dijo a Rolando que no los habia visto. La iglesia todavia estaba
cerrada. Habia tocado el timbre de la casa varias veces pero nadia habia bajado a
abrirle.
Rolando decido investigar por su
cuenta. Fue a la puerta principal y la encontro cerrada, por lo que decidio trepar
por una ventana de la parte trasera y buscar las llaves. Penso que los sacerdotes se
habian dormido y los llamo en voz alta. Nadie respondio. Inca, la perra del
Padre Kelly, vino a su encuentro, pero permanecio misteriosamente en silencio.
Rolando subio las escaleras, donde vio frases escritas con tiza en la puerta de un
dormitorio. La casa estaba en total desorden, como si la hubieran saqueado.
Muebles, libros, papeles y ropa dispersos por los pisos y las camas. La
puerta del living estaba entornada. La empujo para abrirla. Los cuerpos sin
vida de los cinco religiosos yacian en un enorme charco de sangre sobre la alfombra roja.
Habia balas y sangre impactados en las paredes. Las manos del Padre Dufau
estaban atadas por detras de su espalda. Un posted de "Mafalda" habia sido
depositado sobre el cuerpo de Salvador Barbeito.
Rolando se dio media vuelta y trato de
bajar las escaleras corriendo, pero sus piernas no se movieron. Volvio al living y
miro una vez mas la horrenda escena. "Llame a Celia y le pedi que viniera
arriba conmigo porque los habian robado. Cuando llegamos a unos pasos del living le
rogue que se detuviera y que se diera vuelta. Le dije que teniamos que ira a la
policia y preguntar por que nadie estaba en la casa. Tuve miedo de que se muriera de
un ataque cardiaco si veia los cuerpos." Rolando Savino tenia solo 16 aņos.
Mucha gente que lo conocia asegura que desde ese dia su juvenil sonrisa desaparecio
para siempre.
La noticia llega a San
Antonio de Areco
A
las 3.50 de la madrugada Elida Hernandez de Barletti se desperto sobresaltada en el
dormitorio de su casa de la calle Mitre en San Antonio de Areco, unos segundos antes habia
visto caer al suelo el cuerpo de su hijo Emilio, el pantalon gris, el saco azul, la
bufanda blanca, todo le conferia al sueno un horroroso realismo. Se dirigio a la cocina
para tomar un poco de agua, poco despues se encontro con su hijo Gaston, quien preparaba
todo lo necesario para una partida de caza junto a algunos amigos. Nata quedo sola en la
casa sin poder conciliar el sueno, cerca de las siete sus vecinos la vieron barrer
obsesivamente la vereda de su casa.
A las ocho, envuelta en malos presagios llamo por telefono a
San Patricio en Belgrano. Ocupado. Volvio a intentar la comunicacion sin exito.
Mas tarde a la salida de la misa de las diez de la manana,
una amiga se acerco a ella, en la vereda de la parroquia de San Antonio a unos pocos
metros de su casa.
-- Nata, te enteraste? Mataron a todos en San Patricio.
La pared de la casa parroquial la sostuvo evitando la caida.
El padre Kevin O'Neill a ocho cuadras de alli, terminaba de
celebrar la primera misa del domingo, se dirigio a la secretaria en donde se dedico a
trabajar en sus papeles y a organizar la salida hacia Campana en donde participaria junto
a feligreses de Areco de los actos organizados para celebrar la creacion del Nuevo
Arzobispado de Zarate-Campana. Sin duda seria un dia de fiesta para la Iglesia Catolica de
Argentina.
A las diez de la manana la voz del padre John O'Connor desde
la parroquia palotina de Castelar le comunicaba atropelladamente que debia suspender el
viaje a Campana, que algo terrible habia ocurrido en San Patricio, le hablo de cadaveres
hallados en "nuestra parroquia de Belgrano", O'Neill intentaba comprender, penso
que su interlocutor le hablaba de cadaveres arrojados en los jardines de San Patricio,
pero el padre O'Connor preciso: "han matado a la comunidad, parece que a cinco
personas, entre ellas los tres padres".
Hacia el mediodia otras comunicaciones telefonicas desde
Belgrano confirmaban lo ocurrido y exigian su presencia. O'Neill era el sucesor del padre
Alfredo Leaden en caso de ausencia de este al frente de la congregacion palotina.
El ultimo llamado confirmo la identidad de los restantes
cuerpos. Salvador Barbeito y Emilio Barletti. El padre O'Neill reconfortado por un grupo
de feligreses se dirigio a la casa de una tradicional familia arequera, los Egan, alli se
habia refugiado la senora de Barletti. Al ver entrar al sacerdote, comprendio.
-- Emilio tambien? |