Padre Alfredo
Kelly
Liza Cassey y Johnny Kelly fijaron su hogar de recien casados en un
campo de la zona de Suipacha, de familias irlandesas ambos tenian origen campesino. Pronto
vinieron los hijos, Ana Maria, Gerthie, Jackie, Clemmie, Dickie, el 5 de mayo de 1933 al
llegar al mundo Alfredo Jose nadie dudo que pronto seria conocido como Alfie.
Los hijos colaboraron desde pequenos en las tareas del
campo, el fuerte temperamento de Miss Kelly no hubiera esperado otra cosa.
Los domingos por la manana los ocho miembros de la familia
acomodados en el Ford T se dirigian con sus mejores galas rumbo a las iglesias palotinas
de Suipacha o Mercedes, este ultimo destino provocaba en los mas chicos una especial
alegria, podrian jugar antes del tradicional pic-nic familiar en los alrededores de la
estacion del ferrocarril San Martin, uno de los tres que tiene la ciudad.
La visita a las iglesias, y el trato con los curas
irlandeses y argentinos ayudaron a gestar en Alfie Kelly la decision que su familia
tomaria con intensa alegria; entrar a la casa de formacion palotina en Rawson. Los anos
transcurrieron entre el colegio maximo de San Miguel, donde la formacion jesuitica dejaria
su marca en el a traves de la direccion espiritual del padre Achaval. Luego vendria Roma,
en donde completa sus estudios, y finalmente, en presencia de su numerosa familia, la
ansiada ordenacion en Mercedes en 1957.
La residencia del sacerdote de 24 anos sera la mercedina
San Patricio. Son los tiempos de VIPOAL (Vivir por algo), un grupo de formacion juvenil
fundado por Kelly, en el que podra desarrollar su facilidad para entrar en contacto con le
juventud, con el pueblo. Su procedencia campesina hace que lo sientan como uno de ellos,
siempre se hara tiempo para hablar de cosechas o sequias con el conocimiento de un hombre
de campo. El adolescente observador y silencioso que habian recibido en Mercedes los
padres Thomas Leahy y George Buckley se habia transformado en el cura extrovertido y
campechano que aun recuerdan sus antiguos feligreses de Mercedes y Areco.
Una madrugada de 1958 la calma de la casa parroquial de la
calle 12 se vio alterada por insistentes timbrazos, un adormilado padre Kelly abrio la
puerta al adolescente que, con las ropas ensangrentadas y en medio de una convulsion, le
contaba que su nombre era Ernesto y que habia asesinado a un capataz del campo en el que
trabajaba, estaba cansado de huir y queria confesarse. Alfie lo hizo antes de prepararle
un suculento desayuno y acompanarlo a entregarse a la justicia. Durante los anos
siguientes la correspondencia entre ellos fue intensa, Alfie hizo el papel de hermano
mayor, lo visito en el penal de Sierra Chica y al salir en libertad, unos diez anos
despues, lo ayudo a instalarse en La Plata. Ni siquiera el traslado en 1960 a San Antonio
de Areco logro que el contacto se interrumpiera. Una vez que tomaba bajo su proteccion a
alguien necesitado de auxilio, su compromiso era permanente.
Luis Pedro Lellis e Ignacio "Nacho" Avalo, dos
chicos de humildes familias de Areco, eran conocidos como los "Protegidos de
Alfie", viviendo en la casa parroquial accedieron anos despues a la universidad con
la ayuda del padre Kelly.
Tanto el sacerdote palotino, Peter Davern, companero en la
parroquia, como Isabel Mac Dermott, religiosa a cargo del colegio Sisters of Mercy de
Areco, donde Kelly asistia como capellan, lo recuerdan por su espiritualidad intensa y su
solidaridad, de la que tambien estaba al tanto el obispo de la diocesis de San Nicolas,
Carlos Ponce de Leon, muerto en extranas circunstancias en 1977, con quien mantuvo una
afectuosa relacion, y quien tambien conocia la firmeza de caracter de las que vio muestras
al tomar la defensa de un sacerdote del clero diocesano que era criticado por la sociedad
Arequera tras haber abandonado los habitos en forma precipitada por un asunto amoroso.
Kelly recordo al obispo y a los feligreses con cuanta entrega se habia consagrado el
religioso cuestionado y cuan facil resultaba en ese momento juzgarlo.
Destinos:
Por distintas circunstancias, siete de los novicios
palotinos no concluyeron sus estudios consagrandose al sacerdocio. Solo Killmeate,
Toccalino y Schaub lo hicieron.
Irigoyen, Guastavino y D`Elias eran los entrerrianos del
grupo, anos despues de haber abandonado el seminario, corrieron la suerte de muchos
argentinos. Enrique Guastavino permanece desaparecido desde 1976. Daniel Irigoyen,
detenido en 1975, estuvo encarcelado varios anos. Luis D`Elias, durante el Proceso, fue
detenido, juzgado y absuelto, exiliandose en Canada poco despues.
Ultimas
palabras del Padre Alfredo Kelly en su diario
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